Nicholas / Nica 64 / ENV

“Si Dios quiere” es un dicho tan común en Nicaragua como los frijoles rojos, los bailes folklóricos y el uso del voseo. Se escucha en la calle, en la casa y en el trabajo. Es una conjugación sencilla de palabras y mientras sea tan sencillo para el nicaragüense, puede causar frustración o miedo al extranjero a quien nunca creció o se formó en su fe.

Entendamos la frase mejor. Podemos deducir que la frase nos revela algo más profundo. El orador quiere expresar: Si Dios lo permite, tal acontecimiento, realización, o acción sucederá con éxito. Ése es el poder de Dios, que hace que todito se realice. La frase acrecienta la fe expectante con una sola expresión.

Como un hijo o una hija de la cultura americana se nos hace difícil entender tal concepto. Los nicas no nos pueden decir si van a estar disponibles el próximo miércoles a las 3 p.m. de la tarde. Simplemente no está en su poder para decidirlo. Un día un niño le dijo a su padre que iba a hacerse doctor y el padre le respondió “¿Usted se manda solo?” En su cultura el deseo de lograr tal cosa y la habilidad de hacerlo son conceptos muy distintos.

Nuestra perspectiva del mundo, nuestras opiniones y la idea de quienes somos de gran parte vienen de la cultura en la cual crecimos. Una cultura americana nos dice “Puedes hacer lo que tú quieres porque tú eres quien te crea el futuro.” La cultura latina les dice “Puedes hacer lo que tú quieres pero solamente si Dios te lo permite.”

Muchos voluntarios de Cuerpo de Paz se ven frustrados cuando les mencionan esta problemática y tan común frase en Nicaragua. Realizamos muchas actividades y queremos que la comunidad participe en ellas. ¿Pero cómo van a poder participar si ni siquiera pueden decirnos si quieren colaborar en el proyecto con certeza? “¿Puede usted ayudarme dar una charla el próximo lunes sobre VIH y SIDA en la casa materna?” “Si dios quiere, sí.” Nos preocupamos que no vayan a poner el 100% de esfuerzo para apoyarnos. Algunas veces nos preguntamos “¿Es una excusa que nos dicen para no tener que ir a mi actividad?”

Casi cada norteamericano tiene su calendario electrónico en el laptop, el tablet o el iphone. Creemos con una fe inquebrantable que si algo está escrito en ese calendario pasará a ser realidad. La duda inherente de “si Dios quiere” nos causa frustración. La frustración ha llevado algunos a cometer grandes errores culturales. Una vez un voluntario le dijo a un nica “Suponemos que sí; Dios lo quiere, ¿vendrás a la reunión mañana, sí o no?” El nica lo miró decepcionado y el voluntario supo en ese momento que había violado una regla sagrada. No se puede suponer lo que Dios quiere y lo que no. No está en nuestro alcance para saberlo.

Frustración no es la única respuesta emocional a la frase “si Dios quiere”. También nos puede provocar miedo, preocupación, y hasta pavor. Un americano se estaba despidiendo de sus amigos latinos. “Hasta mañana amigos míos” “Hasta mañana amigo, si Dios quiere.”. Cuenta el americano que en ese momento sintió que la frase era terriblemente desagradable. “Que moribundo” pensó el americano “que antes de ir a dormir una deidad omnipotente, caprichosa, del cielo con sus rayos me puede matar entre esta noche y mañana.” (Erik, Julio)

Después de haber pasado 2 años en este país he aprendido que “si Dios quiere” no es una frase que debe causarnos frustración o miedo. Es una hermosa manera de recordarse de su fe en Dios y también del poder que él ejercite en nuestras vidas. Para ocupar esta frase tampoco tenemos que proclamarnos católicos, evangélicos o cristianos.

Esta frase no es única de la fe cristiana. En el Oriente Medio que es gobernado por la fe musulmana se dice ¨Inshallah¨. El nombre de su Dios es Alá y la frase quiere decir que si Alá lo permite, así será. Es una frase gemela de “si Dios quiere.” (Porque, septiembre)

Respetando nuestras diferencias podemos reconocer que la frase nos brinde una perspectiva nueva al mundo. Para los que crecían con la mentalidad de un Dios poderoso, alguien que nos conduce en nuestro camino de la vida, la frase puede ser algo muy especial o solo otro dicho para decir antes de despedirse. Una mujer nicaragüense me contó una historia ejemplar del poder que pueda tener esta frase.

Me la contó así, “Una vez hubo un pequeño pajarito azul que anidaba en uno de los árboles de la colina más cercana a la finca. Le gustaba su hogar mucho. Era un hogar esplendido con una vista panorámica de las valles verdes y las montañas altas de Chontales. Volando el pajarito azul un día sobre la finca escuchó uno de los hombres diciendo ‘vamos muchachos. Este año vamos a derrumbar esa colina allí para abrir espacio para el ganado’. Se quedó estupefacto pensando en su acogedor hogar. ¿Qué puedo hacer? Una idea se le ocurrió. Iría a Dios.

Fue a hablar con Dios y Dios le dijo ‘No se preocupe mi querido. Esos hombres de la finca no harán ningún daño a la colina este año’. El pajarito feliz regresó a su nido y durmió sin preocupación. Un año pasó y en una mañana fresca vinieron los muchachos y se quedaron bajo de su árbol. Uno dijo ‘Vean muchachos. Este año cortaremos cada uno de estos árboles y abriremos espacio para el ganado. Se lo juro.’ En un pánico el pajarito voló con sus alitas cuán rápido que podía a Dios. Sin aliento le dijo a Dios lo que los hombres habían dicho. ‘No se preocupe mi querido pajarito azul. Nadie lastimará los árboles de la colina este año.’

Regresó aliviado y se quedó dormido en su nido de paja. Pasó otro año y en una tarde calurosa vio los hombres afilando sus machetes. Se acercó a ellos en el techo del potrero. “Mañana iremos a aplanar esa colina, muchachos. Hemos esperado tres años y lo haremos en la madrugada si Dios quiere.” El pajarito muy aterrado fue a Dios y le explicó lo que había escuchado. Dios le dijo ‘Pajarito azul tan precioso, este año sí transformarán la colina en un predio para el ganado. Debes irte a buscar un nuevo hogar.’”

A través de este cuento nos muestra que Dios nos permite lograr nuestras metas si tenemos fe en él y si lo reconocemos. El creyente debe comprender que hay una fuerza en el más allá que nos conduce en nuestro camino de la vida. Nos alude que si proponemos a alcanzar algo en buena fe lo lograremos, pero encima de todo hay que respetar el propósito de Dios. Si no logramos la meta es por una razón, porque así Dios lo quiere.

La frase “si Dios quiere” es una expresión sagrada de la fe. Es algo tan sencillo pero tan significativo. Si emprendemos a entenderla nuestra adaptación a la cultura latina sufrirá menos dificultad estando en ella y tal vez, quizás, nuestro punto de vista sobre el poder humano cambiara para formar una nueva manera de ver el mundo. Esta frase tan sencilla nos enseña que somos capaces de lograr lo que deseamos pero con la fe en que Dios bendice cada acción que realicemos.

 

Referencias y Bibliografía

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